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Si estas manos hablaran contarían que Roseline Du Preez empezó a trabajar con catorce años y, aunque lo dejó al casarse, nunca se retiró del todo. Su familia la necesitaba.

 

  • Pregunta: ¿Con tu pensión os da para vivir?
  • Respuesta: Aquí los mayores cuidamos de los pequeños, por eso necesitamos una pensión mayor. Mi hijo está en el paro, ¿qué voy a hacer?

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Roseline tiene 71 años, nació en 1947 en una familia de siete: “Éramos siete en total, pero solo quedo yo”. Su hermano pequeño fue el primero en fallecer cuando tenía cuatro años, Roseline todavía no había nacido.

Fue a la escuela hasta octavo, pero solo iba dos días por semana: “Mis padres no se podían permitir ese esfuerzo así que dejé la escuela a los 14 años y me puse a trabajar. Empecé sirviendo en una casa de europeos, siempre trabajé para blancos, nunca para negros y/o coloured. Nunca he trabajado para los míos”. Al principio vivía en la casa de la familia para la que trabajaba: “Trabajé para ellos solo durante unos meses. Después, a los 17, me cambié de casa y estuve trabajando solo tres meses más porque estaba muy mal pagado. Me pagaban R24 al mes (aproximadamente 1’8€) así que volví a casa con mi madre”.

A los dieciocho empezó a trabajar en una fábrica y a los 22 se casó: “Mi marido y yo íbamos al colegio juntos. Cuando crecimos fuimos a colegios diferentes y él empezó a tocar en un club al que yo solía ir a bailar. Empezamos a salir y nada, volvimos a Hout Bay y a los 22 o así nos casamos”. Mientras lo cuenta, sonríe de oreja a oreja: “Al casarme dejé de trabajar porque mi marido no quería que trabajara, así que me quedé en casa para criar a mis tres hijos. Yo quería trabajar para tener mi propio dinero, pero mi marido no quería. Me quedé cuidando a mis hijos. Yo crié a mis hijos y a mis nietos, y mientras mi marido ha continuado trabajando. A los 27 dije, basta de bebés [ríe]”.

Actualmente su marido sigue trabajando: “Uno de los jefes no quiere que se vaya porque está muy cualificado, controla todos los papeles y no quieren que se vaya. Trabaja en una empresa de aluminio. Aquí te puedes jubilar, pero depende de ti. Si trabajas para el Gobierno te jubilas a los 60, sino cuando tú quieras. Si tienes experiencia, estás cualificado… ¿Para qué estar en casa? Mi marido empezó a los trece o catorce años, crecimos de manera muy pobre”.

Al igual que la mayoría de la población de Hangberg, tiene ascendentes europeos: “Mi padre era sudafricano, pero mis abuelos paternos eran de Reino Unido. Mi familia materna era de Escocia. Mis abuelos, una vez llegaron a Sudáfrica, nunca volvieron a Europa”. La llegada de los europeos supuso el inicio de las diferencias entre personas por el color de piel. Poco a poco los blancos empezaron a recordar derechos a los negros y los coloured y, a principios de los sesenta, el Gobierno elegido solo por la población blanca comenzó a dictar leyes racistas. A diferencia de Florence, Roseline lo sufrió menos: “Crecí durante los años del apartheid, pero no me afectó demasiado. Crecí aquí y aquí todos éramos coloured, aunque convivíamos con blancos y negros. Más allá de lo de los autobuses y las tiendas, no nos afectó demasiado. Crecimos así. No estábamos muy interesados en la política. Sé que pasaron muchas cosas, pero nunca formamos parte de ello”.

Al preguntarle por la situación actual responde: “Cuando yo era pequeña vivíamos del mar. Hoy no queda nada, no recibimos ingresos gracias al trabajo del mar. Entonces, ¿cómo quieren que sobrevivamos? Vivíamos de la pesca. Eran tiempos difíciles, pero sobrevivíamos. Ahora con mi pensión no tengo suficiente y no puedo trabajar a mi edad. Si vives solo si puedes vivir con una pensión, sino no. Necesitas un extra. Aquí los mayores cuidamos de los pequeños, por eso necesitas una pensión mayor. Mi hijo está en el paro, ¿qué voy a hacer? Antes trabajaba en un banco. Al menos estamos juntos, pero preferiría estar sola [ríe]”.

Su hijo y su segunda hija siguen en casa. La pensión de Roseline y el salario de su marido son todos los recursos que tienen para seguir adelante. Gracias a Meraki Bay Roseline recibe un ingreso extra así que, si quieres seguir ayúdandonos a poder hacer nuestro trabajo y empoderar a Roseline, ¡dona Meraki!

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